lunes, 15 de agosto de 2011

Huella dejada el día 07 de agosto de 2011.-


“…se acordó de Ángeles Alfaro, la efímera y la más amada de todas, que vino por seis meses a enseñar instrumentos de arco en la Escuela de Música y pasaba con él las noches de luna en la azotea de su casa, como su madre la echó al mundo, tocando las suites más bellas de toda la música en el violonchelo, cuya voz se volvía de hombre entre sus muslos dorados. Desde la primera noche de luna, ambos se hicieron trizas los corazones con un amor de principiantes feroces. Pero Ángeles Alfaro se fue como vino, con su sexo tierno y su violonchelo de pecadora, en un trasatlántico abanderado por el olvido, y lo único que quedó de ella en las azoteas de luna fueron sus señas de adiós con un pañuelo blanco que parecía una paloma en el horizonte, solitaria y triste…”

Gabriel García Márquez

5 comentarios:

Jose Ramon dijo...

pedazo de fotos haces

ATENEA dijo...

Bonita foto. Una imagen cotidiana en nuestras calles.
Abrazos.

rosa sadurni dijo...

Buena foto! El desaturado parcial le da muchísima fuerza!

Sensaciones en Imagenes dijo...

Bonita foto, de esos personajes que tenemos por nuestras ciudades que parecen absortos a todo lo demás.
Un abrazo.

Remei dijo...

Hoy enmudezco...tu fotografía y el texto de Gabriel...
Si pasar por tu casa es un placer, un verdadero sueño.
Gracias.