martes, 16 de julio de 2013

Huella dejada el día 05 de enero de 2013.-







Esperé hasta que Bea hubo entrado en el edificio y partí a paso ligero, volviendo la vista atrás a cada paso. Lentamente, me invadió la certeza absurda de que todo era posible y me pareció que hasta aquellas calles desiertas y aquel viento hostil olían a esperanza. Al llegar a la plaza Cataluña advertí que una bandada de palomas se había congregado en el centro de la plaza. Lo cubrían todo, como un manto de alas blancas que se mecía en silencio. Pensé en rodear el recinto, pero justo entonces advertí que la bandada me abría paso sin alzar el vuelo. Avancé a tientas, observando cómo las palomas se apartaban a mi paso y volvían a cerrar filas tras de mí. Al llegar al centro de la plaza escuché el rumor de las campanas de la catedral repicando a medianoche. Me detuve un instante, varado en un océano de aves plateadas, y pensé que aquél había sido el día más extraño y maravilloso de mi vida.

Carlos Ruis Zafón




Nos acomodamos entorno a la mesa que había en la trastienda, rodeados de libros y de silencio. La ciudad dormía y la librería parecía un bote a la deriva en un océano de paz y sombra.

Carlos Ruiz Zafón





El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello, porque sabía que el milagro sólo sucedería una vez y que al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se  desvelaban, huían para siempre.Mil veces he querido recuperar aquella primera tarde en el caserón de la avenida Tibidabo con Bea en que el rumor de la lluvia se llevó el mundo. Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas. Bea, desnuda y reluciente de lluvia, tendida junto al fuego, abierta en una mirada que me ha perseguido desde entonces. Me incliné sobre ella y recorrí la piel de su vientre con la yema de los dedos. Bea dejó caer los párpados, los ojos  me sonrió, segura y fuerte.
-Hazme lo que quieras-susurró.
Tenía diecisiete años y la vida en sus labios…

Carlos Ruiz Zafón





Esta última foto está sacada

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4 comentarios:

HANS-PETER ZÜRCHER dijo...

Wow, fantastische Impressionen mein Freund...

Liebe Grüsse Dir

Hans-Peter

Pedro Luis López Pérez (PL.LP) dijo...

Como siempre unas impresionante Fotografía, acompañadas de este flujo de Reflexiones y Sentimientos en Palabras.
¡¡¡Gracias por tu Invitación!!!
Te diré que este Camino lo hice en el Año Xacobeo del 2010; como al principio, en el Título, puse; lo que sucede es que los Seguidores empezaron a vivirlo de una manera tan presente que decidí no remitirles a la primera Publicación del Título...¡¡¡Gracias, de nuevo, por tu Invitación!!! Lo mismo te digo cuando vengas por Tierras Asturianas fronterizas con nuestra amada Galicia.
Abrazos.

Rubens Castillo Barragán dijo...

Cuatro hermoas tomas, aunque destaco la luces de las dos primeras, me encanta el equilibrio que has conseguido. Saludos.

Cristina dijo...

La margarita y le texto final, fascinantes!
Preciosa entrada Jesús, te dejo un fuerte abrazo, bella noche.